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Cuando se inició el año, les propusimos a chicos y grandes emprender un viaje. Imaginamos un barco, y a lo largo del año navegamos por mares calmos, atravesamos tormentas, descubrimos tesoros y hasta peleamos contra monstruos desconocidos. Al fin llegamos a puerto, con la alegría y el orgullo de una misión cumplida.
Quiero compartir hoy algunas reflexiones de este transitar por un año tan atípico como fue el 2009, un año en el que la conflictividad social irrumpió como nunca en las instituciones escolares creando un escenario cargado de incertidumbre y vulnerabilidad; un año que sin dudas nos permitió enriquecernos. Podría referirme a los avances de los chicos en sus razonamientos matemáticos, a su crecimiento como lectores, a sus enormes progresos en inglés o a los logros obtenidos en cada una de las áreas. Pero de todos estos aspectos hay uno que atraviesa todo el devenir escolar, y por eso quiero destacar: los chicos han logrado apropiarse de la palabra, y este ha sido el mayor logro del año. Han tomado la palabra para expresar sus necesidades, lo que les gusta y lo que no. Así sabemos que algunas clases son aburridas, que quieren más arte y más juego, que les encantaría tener talleres de natación, equitación y patinaje sobre hielo, y que los recreos son muy cortos (cosa que ya sospechábamos…). Han tomado la palabra para justificar sus decisiones. Así conocimos caminos sorprendentes que utilizan para resolver problemas. Y admirables argumentos de por qué piensan que un chico es un buen candidato para ser escolta o mejor compañero. O por qué piensan aún no está preparado para semejante honor, aunque esto pueda doler. Y también han tomado la palabra que emociona, que cautiva, la palabra de la literatura. Vimos cómo empezaron a discutir sus gustos, a diferenciar autores, a leerse entre ellos, a recomendarnos libros, y ha sugerirnos que olvidemos otros. Muchos chicos ya están leyendo los libros de verano, lo que nos da una enorme satisfacción pero también nos lleva a plantearnos nuevas metas. Asimismo han tomado la palabra para expresar sus deseos. Para nuestro asombro, no se refieren a juguetes o cosas materiales. Desean festejar, bailar, divertirse, ser superhéroes, ser felices, tener un zoológico, ser presidente y muchas cosas más que los invito a leer en las carteleras. Este gran logro fue posible gracias a la idoneidad, compromiso y sensibilidad de nuestro equipo docente. Quiero destacar especialmente la labor de las maestras que con sus esfuerzos cotidianos han realizado una gran obra: actividades y eventos inolvidables y un ambiente de trabajo armonioso y positivo que rara vez he visto. Han trabajado mucho y bien, contagiando su alegría y entusiasmo en los chicos. Estamos muy orgullosas de ustedes. Gracias por el año compartido. En cuanto a mis compañeras Nancy, Silvana y Mariela, hemos consolidado un gran equipo de trabajo, y como saben, es un placer y un honor trabajar con ustedes. También quiero destacar el trabajo coordinado con las directoras Vivi y Gladys, y el apoyo permanente de Paola y también de Rosario, quien es para nosotras una fuente de inspiración. Para cerrar, agradezco a las familias por trabajar con nosotros para que los chicos aprendan, estableciendo una alianza basada en la confianza y a responsabilidad mutua. Y felicito nuevamente a los chicos, los verdaderos destinatarios de nuestro trabajo, por su compromiso con nuestro proyecto, por su inteligencia, aplicación y conducta. ¡Disfruten de sus merecidas vacaciones! ¡Muchas felicidades para todos! Diciembre 2009 |